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Artículo publicado en: Sin categoría » Experiencias Educativas (num. 5)


¿Cómo aprendemos? Visión del aprendizaje significativo y constructivista

¿Cómo aprendemos? Visión del aprendizaje significativo y constructivista 1Introducción

Hoy en día, los términos de aprendizaje significativo y aprendizaje constructivista están muy presentes para cualquier profesional de la enseñanza o aspirante a serlo.

El sistema educativo actual dicta que el profesor/a debe buscar un aprendizaje constructivista y conseguir un aprendizaje significativo en sus alumnos, pero, éstos son términos relativamente novedosos y que escapan a la comprensión de muchos y, en consecuencia, en muchas ocasiones no dejan de ser tan sólo dos nuevos términos que aparecen en los papeles, pero que no llegan a la aplicación práctica en el aula. Conocer cómo aprende el ser humano es un primer paso para diseñar estrategias de enseñanza potentes y eficaces que permitan al individuo desarrollar un alto potencial de conocimientos y destrezas que les sean útiles para su supervivencia. Existen tres formas básicas por las que aprendemos los seres humanos:

  • Por las consecuencias que se derivan de nuestra conducta.
  • Por imitación.
  • Siguiendo las instrucciones.

Cada una de estas formas de aprendizaje tiene unas características distintivas; con una se consigue una enseñanza más rápida, otra contribuye a que el recuerdo sea mayor, otra da lugar a repertorios más creativos y flexibles…y los profesores/as debemos ser capaces de decidir y planificar unos caminos u otros dependiendo del objetivo que se persiga, del tipo de repertorios que se pretendan enseñar, de las características de las personas implicadas en el proceso, de los recursos con que contemos, etc. Para seguir analizando lo que nos ocupa en este artículo, destacaremos el aprendizaje siguiendo las instrucciones.

Aprendizaje siguiendo las instrucciones

No sólo aprendemos a través de la experiencia directa y de los modelos que observamos. El factor distintivo de los humanos es nuestra competencia verbal, es decir, no necesitamos exponernos u observar todas las situaciones posibles para aprender cosas nuevas. A través del lenguaje también conocemos la realidad y los posibles efectos de nuestros posibles actos. Esta característica es una gran ventaja para el aprendizaje ya que no necesitamos comprobar directamente que meter un destornillador en un enchufe puede tener consecuencias bastante negativas, o podemos utilizar este poder de las palabras, a través del estudio de casos prácticos, para aprender cómo tratar con alumnos problemáticos en clase, sin necesidad de exponernos a esa situación real. Cuando algo lo aprendemos por instrucciones, ya sean éstas orales (una explicación en clase) o escritas (siguiendo un libro, un recetario de cocina, etc.), este aprendizaje suele ser más rápido, sin embargo la posibilidad de olvido es también más rápida y mayor. Además el comportamiento que se aprende bajo instrucciones suele ser menos flexible, menos creativo y menos sensible a las contingencias que aparezcan. Por tanto, además de reconocer la gran ventaja de contar con el lenguaje como un medio ideal para los procesos de enseñanza-aprendizaje, debemos llamar la atención en que un abuso de las explicaciones sin más, puede dar lugar a aprendizajes demasiados rígidos, que se olvidan pronto y de difícil transferencia a otros contextos. No obstante gran parte del tiempo de nuestras clases lo ocupan las exposiciones del profesor/a, algo con lo que habrá que tener cuidado.

La memoria

La memoria es la capacidad mental que nos permite guardar o retener una información o conjunto de datos. Está intrínsecamente relacionada con el concepto de aprendizaje, siendo este, el conocimiento y el razonamiento de lo memorizado. La memoria funciona como un almacén (entran y salen datos continuamente), y reside en la parte de la mente que llamamos subconsciente. Buena prueba de ello es que todo lo que vamos viendo o detectando por cualquiera de nuestros sentidos a lo largo del día es almacenado o memorizado inconscientemente, nosotros no lo provocamos, y ni siquiera nos damos cuenta. En cualquier momento del día podremos recordar fácilmente qué hemos estado haciendo en sus horas previas, o incluso en días pasados, y lo sabremos con facilidad, ya que lo hemos ido memorizando según iba transcurriendo ese tiempo. Este hecho ha sido posible gracias a un proceso de memorización totalmente inconsciente. La memoria podemos clasificarla de dos formas distintas:

Atendiendo al tiempo que somos capaces de retener la información memorizada:

  • De corto plazo, cuando, por ejemplo, nos dicen todos los dígitos de un número de teléfono y sucede que, si no los anotamos inmediatamente, se nos olvidan, pues solamente somos capaces de poder retenerlos durante unos pocos segundos.
  • De medio plazo, cuando la información se retiene uno o dos días a lo sumo.
  • De largo plazo, cuando es retenida meses o años y sólo requiere de pequeños estímulos para mantenerla nítida en nuestro recuerdo.

Atendiendo al sentido por el que percibimos el tipo de la información a memorizar. Así, la memoria puede ser:

  • Visual, es la más importante y poderosa de todas, y gracias a ella podemos recordar las cosas que vemos. En el caso de un estudiante que está leyendo un texto, su mente puede proceder a transformar esas palabras que ve escritas en imágenes, las cuales forman la llamada memoria fotográfica.

Mientras una persona está leyendo se van produciendo una serie de enlaces, más o menos lógicos, de todos los datos que lee. Estos son interpretados por su mente subconsciente junto con los datos que esa persona memorizó anteriormente o que ya tenía adquiridos desde una época pasada. A la comprensión de los datos que la mente es capaz de retener  o de asimilar es a lo que se denomina aprendizaje. Para aprender hay que poder entender y razonar lo que ha sido memorizado, y además se ha de tener una clara consciencia de esos datos. La acción de aprender crea experiencia, es decir, aquella persona que ha aprendido algo podrá deducir sus conocimientos en el futuro cuando sea necesario, pudiendo entonces usarlos para algún fin. En cambio, el que ha memorizado a lo bruto, sin entendimiento, será incapaz de responder acertadamente cuando alguien le formule una pregunta planteada de forma distinta a como él la memorizó. El resto de los sentidos que poseemos también pueden hacemos memorizar una información, pero estos son realmente mucho menos eficaces. Siguiendo con ellos, y por orden de importancia, nos encontraríamos en el siguiente lugar con la memoria que funciona a través del oído, y que se denomina:

  • Auditiva
  • Gustativa
  • Olfativa
  • Táctil

Finalmente, hay otro tipo de memoria interesante, la llamada memoria quinestésica, la cual nos permite realizar todo tipo de acciones y movimientos musculares que ya tenemos asimilados de manera completamente inercial e inconsciente, como, por ejemplo, andar, escribir o conducir un vehículo a motor.

¿Cómo aprendemos? Visión del aprendizaje significativo y constructivista 2El aprendizaje significativo

Ausubel y sus colaboradores han desarrollado una importante teoría psicológica y educativa que profundiza en el significado y sentido del aprendizaje (Ausubel, Novak y Hanesian, 1983). En esta teoría se entiende que un aprendizaje es significativo cuando “puede relacionarse de modo no arbitrario y sustancial, con lo que el alumno ya sabe”. Es decir, un aprendizaje es significativo cuando puede incorporarse a las estructuras de conocimiento que ya posee el alumno. Por el contrario, el aprendizaje memorístico o por repetición se da cuando los contenidos están relacionados entre sí de un modo arbitrario, por lo que carece de significado para la persona que aprende. El aprendizaje receptivo, ya sea memorístico o significativo, es el más frecuente en la situación escolar. Por eso, en la teoría de Ausubel se pone gran interés en diferenciar el aprendizaje mecánico o memorístico, del aprendizaje significativo. Cuando, ante una información para aprender, el sujeto no establece conexión con los conceptos que ya tienen en su estructura cognitiva, se dice que aprende memorísticamente. Si relaciona conscientemente la nueva información con las ideas o conceptos que ya tiene, entonces está aprendiendo significativamente.

En la práctica, un mismo alumno puede poner en marcha tanto el aprendizaje memorístico como el aprendizaje significativo, depende de que no tenga o si disponga de conceptos relevantes para integrar la nueva información. El aprendizaje significativo no es un proceso sencillo que se realice de forma espontánea, sino que requiere una serie de condiciones o requisitos establecidos en la teoría de Ausubel, como son los siguientes:

  • El contenido que se ha de aprender debe ser potencialmente significativo. El material presentado no debe ser arbitrario, sino que debe poseer significado para el sujeto que aprende, para ello, sus elementos deben estar relacionados, estructurados entre sí y no sólo yuxtapuestos. Cuanto mayor sea el grado de organización, claridad y estabilidad del nuevo conocimiento, más fácilmente se acomodará y más fácilmente será retenido.
  • La estructura cognitiva del alumno debe contener ideas o conceptos inclusores (con capacidad para incluir a otros de significado más concreto). Este tipo de conceptos permitirá que se pueda entender la nueva información y se le dé un sentido.
  • La situación escolar demuestra claramente que, para que se dé el aprendizaje significativo, no es suficiente con que el material que se ha de aprender sea potencialmente significativo. Es fundamental que el alumnado tenga actitud o disposición favorable para aprender significativamente, debe estar motivado para conectar lo nuevo que está aprendiendo con lo que ya sabe, con el fin de modificar los esquemas de conocimiento.
  • El significado lógico (el que corresponde a la estructura científica propia de la materia) debe transformarse en significado psicológico, que es el que alcanza una persona cuando asimila, de forma idiosincrásica, un significado lógico dentro de su propia estructura individual. Ésta, como se ha dicho antes, se consigue con la ayuda de los conceptos inclusores.

El aprendizaje constructivista

En las últimas décadas se ha desarrollado un enfoque educativo denominado constructivismo que supone un esfuerzo por integrar diversas teorías psicológicas del aprendizaje y la epistemología de la construcción de conocimientos (Pozo, 1989; Carretero, 1994). El constructivismo humano destaca el papel que juegan los conceptos y las relaciones entre conceptos y el papel que juegan los conocimientos previos y el lenguaje para codificar, dar forma y adquirir nuevos significados (Novak, 1987). La epistemología de la construcción de conocimientos establece que la interacción entre el pensamiento y la realidad es la fuente del conocimiento. Los conocimientos que se vayan adquiriendo no son definitivos, sino que su formación sigue un proceso dinámico por el que el conocimiento pasado influye en el presente y éste en el conocimiento futuro. Por eso, cualquier conocimiento que una persona pueda adquirir, por muy universal o verdadero que lo tengamos, representa sólo una perspectiva de la realidad. El constructivismo contempla el aprendizaje como algo activo, aceptando que éste es fruto de una construcción personal, pero en la que no interviene sólo el sujeto que aprende (con su desarrollo cognitivo, sus conocimientos previos, sus motivaciones,…), sino que también influyen otros factores como la enseñanza (contenidos, metodología, recursos,…) y los agentes culturales, que son piezas imprescindibles para esa construcción personal. En la construcción activa de conocimiento se considera que el desarrollo (personal e intelectual), el aprendizaje y la educación son tres procesos profundamente interrelacionados. La diferencia fundamental del constructivismo frente al conductismo es que apoyándose en modelos de desarrollo, resalta la dimensión activa del que aprende en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde esta perspectiva, el objetivo fundamental de la educación es favorecer el desarrollo personal y ello supone que además de conceptos hay que aprender también procedimientos y desarrollar actitudes. Novak (1987) ha logrado sintetizar las diversas perspectivas teóricas sobre el aprendizaje que proceden de la teoría de Ausubel y de la corriente constructivista estableciendo que la construcción de nuevos conocimientos por parte de un individuo es la principal forma de aprender significativamente, porque, en definitiva, lo que consigue es crear nuevos significados.

Conclusiones

Debemos de tener en cuenta que la idea antigua de que “el profesor/a era el punto más importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje” afortunadamente ha cambiado, y el clásico modelo de “clase magistral”, en el que el profesor hablaba y los alumnos escuchaban, no es el más idóneo para el aprendizaje. Se ha demostrado cómo el lenguaje es una gran herramienta que debemos de utilizar los seres humanos para comunicarnos y transmitir conocimientos, pero debemos tener cuidado con no abusar de esta característica y convertir nuestras clases en largos monólogos. En el modelo actual se considera que el alumno/a es el elemento fundamental del proceso enseñanza-aprendizaje y el profesor/a solo es un director que se encarga de guiar este aprendizaje. Las clases deben tener su parte de explicación teórica, llevada a cabo por el profesor/a, pero también se deben de utilizar con frecuencia otros recursos que mantengan en activación permanente a los alumnos/as, y hemos comprobado que la vista es el sentido más propicio para memorizar, por lo que el uso de películas y demás recursos visuales deben ser tenidos muy en cuenta. Además, para que podamos conseguir el ya conocido aprendizaje significativo y funcional es fundamental la actitud positiva del alumnado a aprender, ya que sin esto el proceso se detiene, por lo que es tan importante avanzar en la materia como dedicar el tiempo suficiente y necesario para motivar y despertar el interés de los alumnos/as por aprender la nueva materia.

Es evidente que, como profesores/as, tenemos la obligación de enseñar, y la búsqueda del aprendizaje significativo y funcional requiere de una participación activa por parte del alumnado, pero también requiere una mayor y mejor preparación de las clases de su “director” y es tan importante el dominio de la materia que se explica como el dominio de la didáctica necesaria para transmitir de la mejor manera ese conocimiento. En este último punto, tenemos los profesores/as la responsabilidad de dominarlo y conseguir “sacar” del papel los términos de aprendizaje significativo y constructivista y que sean perceptibles en nuestras clases, olvidándonos de la ya anticuada “clase magistral”.

Bibliografía

  • Alfonso Pontes Pedrajas (coordinador), “Aspectos generales de la formación psicopedagógica del profesorado de educación secundaria”. Servicio de Publicaciones Universidad de Córdoba.
  • Ramón Campayo, “Desarrolla una mente prodigiosa”. Editorial EDAF (Madrid).
  • Juan Luís Hueso López y Manuel Calvillo Mazarro, “Formación de formadores”. Logoss.
  • http://www.monografias.com/trabajos7/aprend/aprend.shtml

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
6 de febrero de 2010

Autor/a:
Marcos Maestre Granados


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