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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 4)


El libro de texto

El libro de texto ha jugado un papel fundamental y bastante importante en mi vida en el desarrollo de mi formación dentro de la escuela, sobre todo en mi niñez, cuando estaba cursando la educación primaria. El libro es imprescindible nombrarlo a la hora de mis aspectos educativos formales, no se puede quedar atrás, como si no hubiera tenido ningún tipo de influencia sobre mí.

Como estudiante ha sido una guía de ayuda en muchos casos, pero en otros un enemigo del cual no se puede escapar. De ayuda me servía para organizarme y para no perder el hilo de la clase, pero como enemigo, porque a veces no dejaba espacios a la opinión personal a la hora de la evaluación de un examen por ejemplo. Como persona crítica y reflexiva, pienso que no es un recurso bastante bueno, ya que no deja espacio abierto a otro tipo de opinión e incluso de reflexión o búsqueda personal. Sin embargo, pienso como dije antes que en mi formación es, ha sido y será  un compañero del que no me puedo desprender.

Me acuerdo que de pequeña el libro era, sobre todo, la herramienta del profesor. Era su instrumento del cual no se desprendía, tenía que coincidir todo su dictamen con su contenido, ya que si ocurría algo diferente lo desprestigiaba. Era como su fuente de alimentación. El libro te decía lo que había que hacer, cómo, cuándo, dónde y porqué de esa forma y no de otra, todo venía explicitado, nadie debería tener duda, ya que ahí venía todo explicado. Es más, si algún día no podías asistir a clase, el alumno no se quedaba atrás con retraso, ya que veía claramente en este libro qué era lo que se había dado ese día y que era lo que se iba a dar el día siguiente. Todos mis compañeros y yo teníamos que tener el libro de texto de forma “obligatoria”, abrirlo por la página que dijera el maestro y si algo no quedaba claro, teníamos que aclararlo con los fundamentos de éste. Recuerdo también que en casa, cuando mis padres o mi hermana mayor tenía que explicarme algo adicional a lo de clase recurrían a mi libro para ver que era lo que yo daba, la forma en que era explicado y como alternar eso para que yo lo entendiera mejor. No podían explicármelo de otra forma o con otra técnica, ya que de esa forma ya me “perdía” y no iba al mismo ritmo que mis compañeros de clase.

Personalmente, el libro de texto no es que me guste al 100%, pero le veo un guión bastante estructurado y organizado en el que el alumno es muy difícil que se pierda. De esta forma, los padres también saben de los contenidos que están adquiriendo sus hijos y de qué forma y es más fácil para el profesor explicar eso a los padres o tutores de los alumnos. Sin embargo, no deja espacio de opinión o recursos alternativos a este, no deja que entre en juego la reflexión propia, ya que la evaluación de ello es la propia puesta en marcha de los contenidos que memorísticamente estamos adquiriendo con ellos y dejan que se plasmen en papel, siendo un procedimiento y una técnica fácil para el profesorado, pero desde mi punto de vista absurda para el alumno, ya que no le deja salir de algunos espacios y sería un aprendizaje para un momento determinado que no perdura en el tiempo.

En la clase, dentro del aula, el libro de texto juega un papel fundamental, sobre todo para el profesor, ya que normalmente se guía sobre él. Es una forma de paliar esos alborotos o barullos en clase. El profesor normalmente manda a hacer las actividades de una página del mismo y todos los alumnos obedecen y comienzan a hacer su petición, sin rechistar ni poner ningún tipo de pega. Cuando terminan normalmente se corrigen en clase y casi siempre también siguiendo un orden, ya sea este por orden alfabético de la lista o en función de cómo estén sentados. De esta forma se ve que lo que menos gusta a los profesores es el desorden o desajuste de lo establecido.

Así pues no innovan, no salen al cambio, y no pueden experimentar cosas nuevas, nuevas formas de aprendizaje y de enseñanza actual, de la actualidad en la que vivimos en las que numerosos cambios están afectando a nuestra vida, ya sean de tipo económico, social, científico, cultural,… y de esta forma cambian las demandas y por ello las necesidades del sujeto, de cada persona en particular. Considero que, quizás, habría que cambiar las técnicas y metodologías, según las necesidades de los sujetos, adaptándolos para un óptimo proceso de enseñanza aprendizaje.

El libro de texto puede ser un recurso positivo o negativo para el profesor. Este recurso hace que lo desprestigie en cuanto que a la hora de evaluar un alumno le puede decir que es lo que viene en el libro, con lo cual le cierra en sus aspectos cognitivos. También le influye a la hora de prestarle más dedicación a sus clases, a la preparación previa a una clase, y que como viene todo escrito y  detallado en el libro mediante el guión a seguir, hace que no haya una dedicación. Ésto, con el paso del tiempo, puede hacer que pierda su profesionalización.

Deja espacio cerrado también a la creatividad del educador, al cambio. Se sabe que la tarea del educador es una profesión, pero desde mi punto de vista debe dedicarle su previo tiempo, su preparación y buscar el interés de los alumnos a los que se va a dirigir, y sobre todo, un aspecto que considero fundamental es que le guste ese trabajo que hace. Que haga esa preparación previendo cuales son los aspectos que se le pueden presentar en el aula y que sepa educar en última instancia ya sea de una forma o de otra, con unos recurso u otros, porque en un libro puede ser que venga muy bien el guión de cómo enseñar un contenido especifico, pero siempre una forma muy generalizada, está todo muy generalizado, pero no se deja espacio a las excepciones de la vida diaria.

En realidad debemos estar preparados para eso, para lo que se nos pueda presentar, saber actuar en cada momento y lugar y saber innovar, ya que de esta forma sabremos responder mejor y siempre en cada momento y lugar y en función de las circunstancias que se nos presenten.

Para los alumnos es un consuelo la utilización de este recurso. Algunas veces tener el libro en mano da bastante alivio, debido a que en muchos momentos de una explicación, el sujeto se pierde, piensa en otros temas y de esta forma sabe dónde acudir para encontrarse y seguir al ritmo de los demás compañeros como si nada hubiera ocurrido.

A la hora de examinar este recurso ayuda bastante tanto al alumno como al profesor que tenga que evaluar. El alumno encuentra en él una fuerza o apoyo en el que basarse si después de un examen  tuviera que reclamar algo. El alumno supone que, como de costumbre, todo lo que se da en clase viene explicado en el libro. Entonces, el procedimiento que sigue el alumno es estudiar memorísticamente  todo o parte del contenido del mismo, presuponiendo que sabiendo esto así nadie deberá de suspenderlo.

Por estos motivos muchos de los alumnos no le ven el sentido a las clases en sí, ya que en la mayoría de los casos, sobre todo en primaria, lo que se hace es simplemente una lectura de lo que viene en su libro, eso sí, aclarando algunos conceptos dentro de la misma. Así pues, utilizando estos métodos no dejamos que el niño comprenda y reflexione y saber si verdaderamente está comprendiendo e interiorizando lo que está leyendo, lo que está memorizando en última instancia. Al profesor se le quita su valor en este sentido, ya que no puede evaluar en cuanto a lo que ha hecho más énfasis en clase o lo que se considere más importante en una reflexión crítica por ejemplo, ya que de esta forma le reclamarían lo que dice el texto.

El profesor en este caso no puede hacer nada, al menos eso pienso, ya que se supone que lo que dicen los libros es lo cierto, de lo contrario se pone en cierto descontrol e incertidumbre a los alumnos. Pero también es bien cierto, que en algunos casos, comprobado en muchas ocasiones, algunos de los contenidos que muestra el libro de texto queda obsoleto o no con un 100% de certeza seguridad. Y en algunos exámenes podría contestarse algunas preguntas con más de una respuesta única y verdadera.

Debido a todo lo que venimos diciendo, se presenta a continuación un material curricular alternativo al libro de texto.

Material didáctico: Al-Ándalus

Se pretende enseñar la cultura general que forma parte la comunidad andaluza.

El alumno tendrá la posibilidad de conocer la geografía y el arte de Andalucía. Como son las ciudades más importantes, los personajes y las obras ilustres, los ríos importantes… También se pretende conseguir una actividad alternativa, a través del juego. A pesar de que la actividad se apoya en un metodología lúdica, esconde como cualquiera actividad tradicional su interés formativo y de aprendizaje del alumno.

Acercar a los alumnos a su entorno es también uno de los objetivos que se marca la actividad y hacerlos partícipes de la situación educativa cotidiana. Es evidente que la actividad está orientada a la comunidad andaluza y en consecuencia a los alumnos que estudian en la comunidad andaluza. Se posibilita a través de la actividad de que los alumnos conozcan la realizad andaluza pasada y actual.

Uno de los intereses es que los alumnos conozcan su comunidad. También que descubran las riquezas muchas veces desconocidas por los alumnos de su entorno andaluz y que descubran el patrimonio de las provincias Andaluzas; este es un apartado de gran interés ya que muchos preferimos viajar a lugares fuera de España, sin conocer todavía las numerosas riquezas que presenta la comunidad más grande de España, como es Andalucía. También, implícitamente, se intenta que los alumnos conozcan y respeten las diferentes costumbres y valores de su comunidad. Nuestra Andalucía es una comunidad grande y abierta por lo que es lógico que se den numerosas tradiciones, valores, creencias y costumbres diferentes; con ello se intenta de que el alumno sepa valorar a la vez de respetar toda esa diversidad cultural que presenta la comunidad.

¿Qué vamos a enseñar?

Los núcleos de conocimientos que presenta esta actividad alternativa, se centra principalmente en los siguientes saberes:

  • Quiénes produjeron la conquista Andaluza.
  • Cómo se produjo la conquista.
  • Cuáles fueron las etapas.
  • El arte de Andalucía.
  • Los personajes ilustres (políticos, pintores, escritores, historiadores…)
  • Geografía andaluza (ríos, mares, ciudades, montañas, lugares de ocio..)

Todos estos tópicos o temas engloban a una serie de áreas educativas: Las áreas que aparecen en la actividad no solamente es la de historia como puede parecer en una primera impresión sino también están integradas áreas como geografía, arte, literatura, educación física, etc. Con ello apreciamos la gran diversidad y uso alternativo que puede presentar la actividad Al-Andalus.

¿Cómo lo vamos a enseñar?

Como se trata de una actividad alternativa, es decir, diferente a lo común, se va a desarrollar a través de:

  • Utilización de un juego mediante preguntas.
  • Cada profesor o tutor del material puede llevarlo a cabo desde su perspectiva y a través de su experiencia, modificando según crea necesario.
  • El profesor va a ser una parte muy importante en el juego, debe ser creativo, para motivar al alumnado.

La educación o formación de la persona no es un juego, ni mucho menos. Sin embargo, es una metodología posible como otra cualquiera y que provoca o esconde aprendizajes significativos que es el objetivo de cualquier actividad formativa. El profesor es una parte esencial en la realización de la actividad, ya que debe estar integrado en su realización. Si el alumno percibe la actividad como una simple actividad lúdica y no percibe esa implicación e interés por parte del profesor el rendimiento del alumno puede ser poco efectivo. Los destinatarios de dicha actividad van a ser alumnos incorporados a la educación primaria.

¿Cómo va a ser la actividad?

Antes de que se inicie la actividad es necesario que el alumno conozca una serie de premisas tales como:

· Preparación:

Las preguntas son de cuatro tipos:

  • De personajes.
  • De momentos claves.
  • De las etapas.
  • Geografía Andaluza.
  • Para jugar se requiere como mínimo 2 jugadores.
  • Cada jugador elegirá una ficha con la que jugar, el cuál representará su partida.
  • Cada jugador sitúa sus fichas en la casilla de salida  en el tablero.

Todas estas premisas es necesario que el docente las explique antes del inicio de la actividad, con el objetivo que los alumnos conozcan el objetivo de la actividad y la posibilidad de solucionar las posibles dudas que puedan presentar los alumnos. También es necesario que el docente transmita las reglas de la actividad, con el objetivo que se desarrolle con un orden lógico y adecuado.

· Reglas del juego:

  • Empieza el jugador que después de tirar el dado saque mayor puntuación y empezará a avanzar en el tablero.
  • El jugador contrario deberá coger una carta de pregunta del tablero y formularla en voz alta.
  • Si el jugador acierta la pregunta, volverá a tirar y se repetirá el mismo proceso.
  • Si falla el turno pasará al equipo contrario que se penalizará con el retroceso de 3 casillas.

· Evaluación:

  • Ganará la partida de Al-Ándalus quien llegue de nuevo a la casilla de salida.
  • Aunque el ganador es el primero que llegue, en realidad todos serán beneficiados.

Lo menos importante de esta actividad es quien gana o pierde. El verdadero interés es lo que aprenden los alumnos. Perder o ganar la partida puede ser considerado como una fuente de motivación del alumno. Sin embargo, el profesor irá más allá que el alumno; entiendo que la formación va más allá de la victoria o derrota.

· Materiales:

Los materiales pueden ser construidos por los propios alumnos. Con la construcción del propio material la implicación del alumno será mayor.

  • Tablero.
  • Dado.
  • Fichas de jugadores.
  • Tarjetas de preguntas.

La  evaluación general o final

  • Se evaluará mediante un diario de campo que el docente realizará mediante el proceso de la actividad.
  • También se evaluará mediante una lista de control que el docente realizará con las respuestas de las preguntas.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
5 de diciembre de 2009

Autor/a:
Fátima Espejo Marín

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