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Artículo publicado en: Sin categoría » Experiencias Educativas (num. 2)


El autismo infantil

 Con este artículo pretendo un acercamiento hacia este nuevo síndrome ya que cada vez con más frecuencia nos encontramos a niños y niñas con él en las aulas. Este síndrome es relativamente poco conocido ya que comienza a conocerse (nombrase) a comienzos del siglos XX. Ha habido y siguen habiendo muchas polémicas con relación al origen de dicho síndrome, en unos casos se pensaba que era por factores ambientalistas como por ejemplo en los años 60, el psicoanalista Bruno Bettelheim, entre otros autores, defendía la idea de que el autismo se debía a una mala relación con los padres, en otros casos defienden que es por factores biológicos, como por ejemplo la teoría biológica que es la más aceptada y sostiene que el trastorno es causado por una o varias anomalías cerebrales, otros piensan que las infecciones víricas están directamente relacionadas con el autismos (rubeola, herpes encefálico, …), los problemas en el embarazo o en el parto también son considerados como el origen del autismo Un gran error cometido, incluso por algunos científicos, es considerar el comportamiento del niño con autismo únicamente desde el plano meramente afectivo y social. 

A diferencia de otros trastornos infantiles, el autismo aún no tiene solución aunque ello no quiere decir que no existan programas educativos que llevan consigo la mejora de la calidad de vida de los niños que lo padecen. Para ello es primordial un diagnóstico precoz y una atención la más temprana posible así que para ello propongo a continuación una serie de conductas que pueden presentar los niños y niñas autistas para poder diagnosticarlos pronto. 

Conductas del bebé durante el primer año de vida:

  • Pueden presentar alteraciones en el sueño y en la alimentación (teniendo dificultades para succionar).
  • Muestran poco interés por la voz humana.
  • Pueden mostrarse o muy inquietos llamando constantemente la atención de las personas adultas que están a su alrededor o por el contrario pueden mostrarse muy tranquilos.
  • No reclaman la atención de sus figuras de apego.
  • No muestran ningún interés por explorar su entorno y a veces pueden mirar durante varias horas un determinado objeto.
  • Suelen jugar siempre con los mismos juguetes.

 
Conductas desde el primer al sexto año:

  • Suele haber una mejoría a esta edad en el área afectiva. 
  • Pueden ir desde una absoluta falta de comprensión hasta un leve problema de asociación entre frases o palabras, lo que lleva a una interpretación limitada.
  • Presenta problemas con la adquisición del lenguaje.
  • El vocabulario que presentan al hablar es muy limitado.
  • Aparecen ecolalias inmediatas o retardadas.
  • Carencia de habilidades en la conversación.
  • No guardan su turno para hablar.
  • Muestra indiferencia ante los golpes y caídas y ante la percepción de temperatura como los contrastes de frío-calor.
  • Presentan problemas de atención.
  • No se relaciona con los compañeros y compañeras.
  • Presenta una actitud violenta (llora, patalea, grita…) cuando se les modifican sus rutinas.
  • Muestran obsesión por determinados dibujos, formas o sonidos. 
  • Es bastante repetitivo y nada creativo.
  • No llegan a comprender el sentimiento de los demás.

 
Como hemos comentado anteriormente destacando la importancia de un diagnóstico precoz para una posterior atención, resulta fundamental que la evaluación de los casos de autismo se lleve a cabo por un grupo multidisciplinar de especialistas que incluya un psiquiatra infantil, un psicólogo, un terapeuta, un neurólogo pediatra, un asistente social y el profesor.

Una vez determinada cuál es el área deficitaria, el siguiente paso sería determinar cuál es el método de tratamiento más eficaz que se debe seguir para subsanarla. Las técnicas propuestas deben ser desarrolladas por todas aquellas personas próximas al entorno del niño tanto padres como profesores.

A continuación voy a contar mi práctica con un alumno de 3 años de edad con autismo leve-moderado. 

En clase desde que entrabamos trabajamos con él sobre todo haciendo mucho hincapié en las rutinas (le hicimos una agenda visual para que él conociera lo que debía hacer en cada momento de la mañana, así cada vez que tocaba un cambio de actividad le enseñábamos la foto de dicha actividad en la agenda visual, por ejemplo: le enseñamos la foto de él jugando en el patio para que supiera que era la hora del recreo):

Trabajábamos sobre todo las siguientes rutinas:

  • Entrada en fila desde el patio hasta el aula.
  • Al llegar al aula cuelga su talega en su percha (intentamos desde el primer momento que se identifique en su foto).
  • Después nos sentamos en la asamblea (intento que se mantenga sentado y cada vez permanece sentado más tiempo).
  • Cantamos en la asamblea la canción de los buenos días y la canción de “mis manitas suben” acompañada por gestos que al principio la profesora le hará hasta que poco a poco se realiza una retirada del apoyo dado:
    “mis manitas suben 
    hasta el cielo van
    tocan una nube y
    vuelven a bajar.”
  • Otra actividad que realizábamos en la asamblea era darle fotos de algunos de sus compañeros y con ayuda de la profesora debía llevárselas a dicho niño/a y dársela.
  • Posteriormente para el trabajo individual o por rincones contaba con la profesora de apoyo que trabajaba con él sobretodo:
    • El lenguaje para que expresara sus necesidades a través de tarjetas.
    • Imitación de sonidos (onomatopeyas de animales).
    • Imitación de gestos.
    • Órdenes sencillas.
    • Relación con compañeros en pequeños grupos (por ejemplo; intercambiar la tarjeta de los colores a un compañero/a para que este le de los colores).
    • Control del trazo que aún no controla.
  • A la hora de salir al recreo tenía que estar constantemente pendiente de él porque tenía una manía (otra característica de los niños y niñas autistas ) , se metía en la boca todos los objetos que se encontraba y los chupaba y los mordía.

 

En las excursiones o salidas del centro o cuando cambiaba algún día alguna de estas rutinas se enfadaba, gritaba, lloraba, etc. Lo calmaba cantándole y dándole la mano.

A parte del Equipo de Orientación Educativa que trabajaba con él en el centro, también acudía a un logopeda dos tardes a la semana para poder desarrollar el lenguaje.

Al final conseguimos que comunicara sus necesidades básicas a través de tarjetas, que no mordiera a sus compañeros, que nos mirara mientras le cantábamos la canción de “mis manitas” y lo acompañara con gestos, que se mantuviera en la fila y en la asamblea sentado, que desayunara de forma autónoma….

 
La agenda visual se componía de fotos de las siguientes rutinas:

Fotos en la fila (a la entrada).
Fotos en la asamblea.
Fotos en los rincones (juego libre).
Fotos de trabajo en los rincones.
Fotos del desayuno.
Fotos del recreo.
Fotos de la profesora de apoyo.
Fotos de la profesora de religión.
Fotos de la tutora.
Fotos del Equipo de Orientación educativa.

Las fotos de los compañeros y profesores  en vacaciones se lo llevaba a casa y sus padres se las enseñaban cada día para que nos recordar.

No sólo debemos llevar una actuación prolongada en el tiempo y en el aula sino que debemos tener una relación continua con la familia y actuar conjuntamente manteniendo el mismo objetivo. 

 

 

Tarjetas que usaba para la comunicación de sus necesidades básicas a través de tarjetas:

Una de las tareas que más le gusta a este alumno es colorear, así que hemos diseñado esta tarjeta para que con ella nos pida los colores.
Con las siguientes tarjetas se intenta que se comunique para así poder responder a sus necesidades básicas:
Esta tarjeta la usa cada vez que quiere beber agua.
Con esta tarjeta atendemos a la necesidad biológica de la alimentación, en el colegio trabajamos con esta a la hora del desayuno pero en casa deben mostrársela a la hora de cada comida.
Esta otra se usará para asistir al servicio.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
19 de enero de 2009

Autor/a:
Rosa Mª Gil Rodríguez

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