Encuentro Educativo
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Artículo publicado en: Revista » Recursos de formación (num. 3)


Prácticas educativas y condiciones para el aprendizaje

Hoy día son muchos los niños con los que nos podemos encontrar, que no tienen un interés excesivo por la escuela, que consideran esta como algo obligatorio y que les imponen sus padres. Esta situación es bastante triste, ya que deberían de tener una visión totalmente contraria a ésta, que les encantase aprender, adquirir nuevos conocimientos compartirlos con los demás y que la escuela significase para ellos un  lugar donde se diviertan, disfruten y que el concepto de aprender se encuentre unido a éstos.

La disminución en el rendimiento escolar se encuentra unida a la motivación de estos alumnos/as, llegando en muchos casos al fracaso escolar, un concepto del que se habla mucho en la nueva ley (LOE), donde se pretende atajar dicho problema aunque parece que no es tan fácil como en el papel se recoge.

Los últimos sondeos hablan de un 29% de fracaso escolar, que es muy superior a la media europea, en concreto, sólo nos supera Portugal. Quedamos muy lejos del 7% que existe en Suecia por ejemplo. En la enseñanza media un 32% de los alumnos repiten curso, un 35% no terminan con éxito 2º de ESO. El 48% no superan el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.

Como también se recoge en la LOE, la responsabilidad del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae sobre el alumnado individualmente, sino también sobre sus familias, el profesorado, los centros docentes, las Administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema educativo. Es necesario, de este modo, que todos los componentes de la comunidad educativa colaboren para conseguir ese objetivo, el éxito escolar.

Vamos a detenernos en los ámbitos anteriores para analizar la influencia de cada uno de éstos en dicho éxito.

Con respecto al alumnado, este debe de trabajar en función de sus posibilidades, siempre existiendo un hilo de motivación para incentivar dicho trabajo.  La motivación es lo que más puede colaborar en la tarea de educar y enseñar a los niños/as, despertando en ellos una acción positiva en todas las tareas que realizan durante todos los días, pero debemos tener en cuenta que los alumnos no se motivan por igual, por lo que es importante buscar y realizar actividades motivadoras que impliquen mayor participación del alumno/a. Para aprender es imprescindible “poder hacerlo”, lo cual hace referencia a las capacidades, los conocimientos, las estrategias, y las destrezas necesarias, es decir, a los componentes cognitivos, pero además es necesario “querer hacerlo”, tener la disposición, la intención y la motivación suficientes, es decir, los componentes motivacionales. Como señala Bandura (1977), el sujeto anticipa el resultado de su conducta a partir de las creencias y valoraciones que hace de sus capacidades; es decir, genera expectativas bien de éxito, bien de fracaso, que repercutirán sobre su motivación y rendimiento. Hay además diversos factores que afectan a la motivación de un estudiante dado a la hora de trabajar y aprender, entre los que destacan: el interés en la materia de la asignatura, la percepción de su utilidad, el deseo general para lograr la meta de superar la asignatura, la auto-confianza y auto-estima y la paciencia y persistencia.

La familia también es un agente fundamental que debe también, al igual que la escuela motivar a los niños/as, preocupándose por sus inquietudes, sus dificultades, etc. En muchas ocasiones, son muchos los padres que sólo se limitan a “obligar” a sus hijos a dedicar una hora u horas del día a los deberes de la escuela sin preocuparse o sentarse con ellos para conocer cuales son sus dudas, que es lo que esta aprendiendo que le cuesta más y que conceptos ya ha adquirido. Muchos padres tienen una visión bastante alejada de lo que supone motivar e incentivar a sus hijos/as en temas educativos, a veces es por que no se preocupan y otras porque no saben cual debe ser su intervención al respecto.
El profesorado tiene un papel decisivo en la motivación del alumnado, la motivación surge  cuando lo que hay que aprender por sí mismo es interesante. No es fácil que alguien esté motivado hacia algo que desconoce. Los educadores somos los únicos responsables del fracaso de los educandos cuando no somos capaces de educarlos con el grado de motivación necesario. El profesor tiene con respecto a esta motivación una gran tarea.  De su labor mostrando la importancia de la asignatura depende en buena parte la respuesta del alumno. Si además el alumno capta el entusiasmo del profesor por la asignatura, ésta es una de las fuentes de motivación más contagiosas que se conocen y ampliamente verificada de forma empírica. Aunque parezca algo complicado y aparezcan  los tópicos, “el alumno/a no se motiva con nada, nada les llama la atención”, esto no es cierto, primero nos ha de llamar la atención y entusiasmar a los maestros/as, para poder transmitir este entusiasmo y despertar así su curiosidad.

La calidad de los profesores y de su labor docente son los factores más importantes respecto a los resultados de los alumnos, y son susceptibles de ser influidos por la política educativa.

Los centros docentes también tienen un papel importante en el éxito escolar y en motivar a los alumnos/as. El papel del directivo se hace más y más complejo. Ya no se trata sólo de administrar correctamente los recursos y ejercer con equidad la jefatura de personal, deben también fomentar la participación de la Comunidad Educativa. Una buena escuela debe centrarse en los siguientes aspectos que considero fundamentales:
    * Una escuela abierta a todos y todas, donde todos tengan su lugar sean cuales sean sus características.
    * Una escuela en la que los maestros/as trabajen en colaboración estrecha con los padres y madres.
    * Una escuela donde no solo primen los contenidos curriculares, sino que el principal objetivo sea el desarrollo integral de los alumnos/as.
    * Una escuela que se preocupe por la formación de su profesorado.
    * Una escuela que prime el uso de diferentes metodologias de aprendizaje, que trabaje mediante aprendizaje cooperativo, programación multinivel, tutorias entre iguales, … Es decir, que busque los recursos de enseñanza más adecuados al grupo clase y a los contenidos, procedimientos y actitudes que se deban trabajar.
    * Una escuela donde el bienestar de los alumnos/as y el profesorado sea un objetivo primordial, es decir, que propicie un clima positivo y facilitador de los aprendizajes y el desarrollo de las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa.
    * Una escuela que busque que los alumnos/as saquen el máximo de sus potencialidades, independientemente de sus capacidades.
    * Una escuela libre de prejuicios.
    * Una escuela abierta a buscar las mejores soluciones para aquel o aquella alumno/a que presenta cualquier tipo de dificultad.
    * Una escuela en que  faciliten la convivencia de todos/as los que forman parte de ella.
    * Una escuela en la que todos sus miembros sean agentes educativos, no solo el personal docente sino también el personal no docente.

Otra parte importante y responsable del éxito del alumnado es la Administración Educativa. La mejora cualitativa de la enseñanza exige, en primer lugar, que las Administraciones educativas dispongan de mecanismos adecuados de obtención y análisis de datos, con vistas a apoyar su toma de decisiones y a rendir cuentas de su actuación. Como se recoge en la LOE, las Administraciones educativas podrán concertar el establecimiento de criterios y objetivos comunes con el fin de mejorar la calidad del sistema educativo y garantizar la equidad. La Administración educativa también, asegura la participación  de los padres en las decisiones que afectan a los procesos educativos del alumnado.

La sociedad cumple una función muy importante para la persona, ya que a partir de la cultura de esta, la familia adopta diferentes pautas o formas de vida que son transmitidos a sus miembros y determinan o ayudan a formar la personalidad de cada uno, teniendo a esta como modelo social. El sistema educativo es en realidad una parte del sistema social, de forma que  la institución escolar actúa dentro de la sociedad, necesariamente, cumpliendo unas funciones concretas e interactuando con las realidades sociales. La escuela no puede, por sí misma, conseguir transformar la sociedad o el entorno, pero sí puede contribuir a una acción democratizadora y compensadora. No podemos obviar dentro de este apartado que nos encontramos ante el nacimiento de la Sociedad de la Información y el conocimiento. La revolución científica tecnológica, según Castells, ha creado una nueva estructura social: la sociedad red, una nueva cultura: de la virtualidad real. La educación ocupa un lugar destacado en esta nueva sociedad, para la construcción de una sociedad multicultural que amplíe las oportunidades de desarrollo y justicia para todos. Los jóvenes cada vez saben más  y aprenden más cosas fuera de la escuela. Por ello, uno de los retos que tienen actualmente las instituciones educativas consiste en integrar las aportaciones de estos poderosos canales formativos en los procesos de enseñanza y aprendizaje, facilitando a los estudiantes la estructuración y valoración de estos conocimientos dispersos que obtienen a través de los “mass media” e Internet. Como en los demás ámbitos de actividad humana, las TIC se convierten en un instrumento cada vez más indispensable en las instituciones educativas. Necesitamos nuevas competencias. Los profundos cambios que en todos los ámbitos de la sociedad se han producido en los últimos años exigen una nueva formación de base para los jóvenes y una formación continua a lo largo de la vida para todos los ciudadanos, por lo que es necesario unos nuevos contenidos curriculares adaptados a estas nuevas tecnologías.
 
Algunas estrategias que debemos tener en cuenta como educadores es optar por una  metodología didáctica, destacando las nuevas tecnologías que son suficientemente ricas en posibilidades como para que el profesor ponga en funcionamiento sus mecanismos de creatividad y pueda variar los estímulos, las actividades y las situaciones de aprendizaje con la frecuencia que cada alumno o grupo necesite. Cambiar de actividad, hacer participar, preguntar, hacer prácticas o ejercicios, cambiar de grupo  o lugar, etc., ayudan a captar el interés o mejorar la atención.

Maehr y Midgley (1991), destacan que en el proceso de enseñanza-aprendizaje participan no sólo los profesores sino también los padres y la comunidad en general porque consideran que el grupo-clase no es una isla sino que forma parte de otros ámbitos sociales más amplios y es difícil promover cambios en el aula sin contar con ellos.

Como conclusión, destacar que se motiva más y mejor a quien mayores y mejores experiencias vive en el aula. Hoy día se dice mucho eso de que en situaciones de aprendizaje nos importan más los procesos que los resultados,  la razón de ésto es que los procesos permanecen siempre y sirven de refuerzo o motivación para posteriores aprendizajes.

Bibliografía
Bandura Albert y Walters Richard H. (1983) “Aprendizaje social y desarrollo. de la personalidad”. Ed. Alianza, Séptima Edición.
ALONSO TAPIA, J.: Motivación y aprendizaje en el aula. Ed. Santillana, Madrid, 1991
BURÓN, J.: Motivación y aprendizaje. Ed Mensajero, Bilbao, 1994

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
4 de Marzo de 2009

Autor/a:
Brígida Guisado Suárez


2 Comentarios


  1. paty

    me gusta mucho este articulo ya que me ayudo mucho en mi proyecto educativo II. ME GUSTARIA SEGUIR LEYENDO MAS ARTICULO



  2. Maria Eugenia

    Hola, Soy estudiante de Pedagogía Social y realmente lo que he leído es muy interesante y estoy de acuerdo en muchos aspectos, es importante resignificar los sentidos en la Educación crear y recrear metodologías de enseñanza que favorezcan el desarrollo a nivel individual y social.

    Me interesa saber a que se dedica Brígida Guisado Suárez y tener contacto con la persona

    desde ya gracias

    M. Eugenia Alvarez


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