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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 6)


El realismo lingüístico de Galdós: Fortunata y Jacinta

Ahora que casi todo es sucedáneo, incluido la novela, ¿por qué no bucear en el gran escritor por excelencia de la lengua castellana después de Cervantes? En esta comunicación intentaremos analizar el realismo lingüístico de Galdós en Fortunata y Jacinta.

La obra está dividida en cuatro partes. La primera abarca unos 5 años. Se narra la historia del noviazgo de Juan y Fortunata. Se conocen, se separan y Juan se casa con Jacinta, y los primeros años de este matrimonio. La segunda parte, abarca más o menos un año. Fortunata conoce a Maximiliano y se instala nueve meses en un convento, se casa, vuelve a ser seducida por Juan y abandona a su marido. La tercera parte, abarca menos de un año, cuando conoce a Feijoo, vuelve con Maximiliano y otra vez es seducida por Juan quedando embarazada. A los dos meses de este embarazo se marcha definitivamente de la casa de los Rubín. Por último, la cuarta parte, son los últimos siete meses del embarazo, hasta que da a luz y días después muere.

El corpus del que nos hemos servido es la primera y segunda parte de Fortunata y Jacinta, en el que observamos situaciones dialogadas en las que los personajes hablan sobre temas de la vida cotidiana e íntima, el viaje de novios para terminar con la boda y luna de miel.  En esta obra podemos ver la gran variedad de matices que puede tener cada expresión en boca de los usuarios de la lengua en su hablar cotidiano.

Mucho se ha discutido sobre el realismo de la narrativa española. Creo que quienes defienden el carácter realista de nuestros textos literarios se basan en la aparente voluntad de bastantes escritores de no distanciarse de la lengua coloquial y de acoger en sus obras el habla de la conversación espontánea.

Fortunata y Jacinta es una obra compuesta por diálogos sociales, psíquicos y literarios, mediante los cuales el autor y los lectores se sitúan continuamente y cuestionan las ideologías de las relaciones de clase y de sexo. Fortunata y Jacinta se considera una obra que reproduce fielmente, en la medida de lo posible sin manipulación, el lenguaje del coloquio cotidiano, por lo que no se extraña que haya sido frecuentemente objeto de análisis. Sin embargo, en ningún texto literario se puede dar un verdadero calco o transposición de los usos idiomáticos de la lengua conversacional (Beinhauer, 1978).

En la conversación real, los hablantes persiguen, sobre todo, ser eficientes pragmáticamente y modificar, si es posible, los presupuestos ajenos, persuadir al otro. No preocupa volver atrás una y otra vez o introducir incisos que maticen o corrijan una estructura iniciada que, aparentemente queda inconclusa o suspendida. Todo ello da lugar a una sintaxis de aspecto parcelado o acumulativo en la que el control predicativo se ve afectado, no tanto porque sean frecuentes los anacolutos, anomalías o transgresiones, como por obedecer a una distinta jerarquización de los contenidos expresados. La disposición y organización secuencial de los enunciados de la conversación auténtica, cuya trascripción no interesa más que a los lingüistas, no puede trasladarse a la escritura en rigor si no se somete a un notable maquillaje (Narbona, 2007).

En consecuencia, de la habilidad con que se lleve a cabo tal filtrado de la oralidad dependerá el grado de afinidad a la misma. Si el autor acierta a reflejar lo sustancial de la sintaxis, de modo que el lector no se percate de la criba que ha llevado a cabo, y, sobre todo, si sabe potenciar con ello su intención comunicativa, conseguirá, no sólo que la lectura no chirríe, sino que lo oral incluso se integre y pase a formar parte del lenguaje de la literatura.

El personaje se autodefine por su registro. Veamos, por ejemplo, dos personajes que, por su gran diferenciación cultural, utilizan registros muy distintos. El primero, Ido, maestro de escuela y autor de folletines, agente de distribuidoras editoriales, emplea un registro próximo al de sus personajes, sobre todo en sus crisis. El otro, Izquierdo, distorsiona el lenguaje hasta hacerse incomprensible, usa términos del caló. El diálogo de ambos, en el capítulo 9 de la primera parte (una visita al cuarto estado), es un ejemplo de autocaracterización:

Izquierdo despotrica: “¡Re-hostia con la Repóblica!… Poque mirosté, maestro, lo que les atufa es el aquel haber estado mi endivido en Cartagena…”.

Todos los personajes de este capítulo, Mauricio la Dura, Severiana, Segunda, Nicanora, Papitos y Fortunata, las vecinas y niños de la Cava, quedan caracterizados por el uso de un registro sociolingüístico.

Galdós, al referirse a Izquierdo, retoma expresiones del personaje:

Izquierdo había sido chalán, tratante en trigos, revolucionario, jefe de partidas, […] punto figurado en una casa de juego y dueño de una chirlata… (1: 346)

Galdós tiene en cuenta las interferencias de registros, sobre todo en el uso del lenguaje popular o vulgar por parte de la clase alta en determinadas circunstancias. La pareja Jacinta y Juan, desciende a un registro popular para hablar mimosamente en el capítulo 5 de la primera parte (viaje de novios): Y a tal preguntita, que había venido a ser tan frecuente como el pestañear, el que estaba de turno contestaba chí, dando esta sílaba un tonillo de pronunciación infantil. El chí se lo había enseñado Juanito aquella noche, lo mismo que el decir, en estilo mimoso, ¿me quieles?, y otras tonterías y chiquilladas empalagosas…

Cuando Juan se emborracha durante el viaje de novios su registro cambia a uno vulgar. Juan, que con su amigo Villalonga monta sus entretenimientos en los ambientes sórdidos del lumpen, conoce y usa su léxico. Un elemento léxico que matiza el registro de la clase acomodada es el uso de neologismos y, sobre todo, de anglicismos:

Esplín: utilizado repetidas veces es transformado por Jacinta en el adjetivo “esplinado” (2. 339) y por Guillermina en “esplines” (2: 358), ambas refiriéndose a Moreno.
Monises (de Money) dicho por Evaristo (2:91), Dandys(2:169) dicho por el propio narrador, refiriéndose a Maxi.

En la caracterización de Doña Lupe y Ballester vemos elementos del registro popular y culto. En Doña Lupe predomina el registro vulgar junto con expresiones coloquiales: Jeta en el sentido de “tener cara” y guano, en el sentido de “dinero” (2: 164-71).

Finalmente vamos a estudiar el registro sociolingüístico empleado por la protagonista Fortunata. Su lenguaje responde a los cambios sociales que experimenta su vida. Dicho personaje es presentada a través de su primera frase en la novela, que la caracteriza con una expresión popular: “en los más últimos de arriba”. Galdós señala también un rasgo popular de su fonética madrileña (neutralización de ll  y consonante africada). Es definida a través de su registro popular, lleno de incorrecciones propias de su falta de instrucción escolar, que Juanito critica, tales como “indilugencias”, “volver” y “asín” (1:228), sin prejuicio de que  Juanito incluya en su registro culto expresiones del caló, como “curdela”, “cambrí”, “chavala”, garlochí” (hoy popular).

En el capítulo 2 de la segunda parte vemos la instrucción de Fortunata  a cargo de Rubín:
Sus defectos de pronunciación eran atroces, no había fuerza humana que le hiciera decir fragmento, magnífico, enigma y otras palabras usuales […]. Las eses finales se le convertían en jotas […], pero Maximiliano se había erigido en maestro, con rigores de dómine e ínfulas de académico. No la dejaba vivir y estaba en acecho de los solecismos para caer sobre ellos como el gato sobre el ratón.
No se dice diferencia, sino diferencia. No se dice Jacometrenzo, ni Espíritui Santo, ni indilugencias. Además escamón y escamarse son palabras muy feas, y llamar tiologías a todo lo que no se entiende es una barbaridad. Repetir a cada instante pa chasco es costumbre ordinaria, etc… (1:482-83)

En definitiva, el registro utilizado por Fortunata es encuadrable en el lenguaje coloquial.

Al final de la novela se mantendrá la siguiente estructura: breves intervenciones directas de Fortunata, salvo el retrato autobiográfico en que está dialogando con Maxi y la discusión con Doña Guillermina iniciada en el capítulo 6 y desarrollada en el 7. Tanto este diálogo como el monólogo siguiente de Fortunata se desarrollan en un mismo registro socialmente elevado en gran medida.

En el resto de la novela, sobre todo cuando Fortunata vuelve a incorporarse a su ambiente inicial, vuelve a utilizar el registro popular, pero en menor medida que otros personajes que pertenecen al mismo: Mauricio, Severina, Nicanora, etc.

Reaparecen las formas vulgares “tiologías” (2:370-377,497) y “tié gracia” (2:84,509), “referencias” (2:477), “achuchón” (2:488), “chafar” (2:515), “jeta” (2. 515), “aujeritos” (2:261) y “le chafé su amor propio” (2:369) que aparece incrustado en un diálogo con Juanito que se desarrolla por ambos en un registro alto.

En definitiva, en la novela aparecen personajes pertenecientes a generaciones y grupos sociales diferentes, lo cual se refleja en ciertos hábitos y preferencias lingüísticas. La preocupación e interés de Galdós por la lengua se refleja en esta obra. No se trata de tendencia al pintoresquismo, sino de un uso de registros sociolingüísticos que contribuya a definir a los personajes en su entorno social.

Bibliografía

  • Beinhauer, W. (1978): El español coloquial, Gredos, Madrid.
  • Briz, A. (1996): El español coloquial. Situación y uso. Arco/Libros, Madrid.
  • Narbona, A. (1996): “Sintaxis del español coloquial. Algunas cuestiones previas”, en Briz, E.A. /Gómez Molina, J.R. / Martinez Alcalde, Mª J. /Grupo Val.Es.Co. [eds.] (1996)
  • Narbona, A. (2000b): “Diálogo literario y escritura(lidad)-oralidad” en R.Eberenz [ed.] Diálogo y oralidad en la narrativa hispánica moderna. Perspectivas literarias y lingüísticas [Univ. De Lausanne, 5-7 juin 2000]. Verbum, Madrid.
  • Narbona, A. (2002b): “Sintaxis y oralidad”, en A. Bernabé y otros (eds): Actas del II Congreso de la Sociedad Española de Lingüística. Presente y futuro de la lingüística en España. La Sociedad de Lingüística 30 años después [Madrid, 11-15 diciembre 2000]. Madrid, I.
  • Pérez Galdós, B. (1983) Fortunata y Jacinta, Cátedra, Madrid

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
15 de marzo de 2010

Autor/a:
Ana Mª Rubio Pérez

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1 Comentarios


  1. Interesante

    Me ha gustado mucho tu artículo, interesante y que nunca antes me habia fijado en este aspecto del realismo linguistico.


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