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Artículo publicado en: Sin categoría » Experiencias Educativas (num. 6)


Cómo lograr el aprendizaje en alumnos con dificultades fonéticas y fonológicas

En este artículo nos ocuparemos de las alteraciones del habla relacionadas con dificultades de aprendizaje, es decir de las dificultades fonéticas y fonológicas.

Entendemos que por su exclusión del ámbito clínico, la relativa frecuencia de aparición, especialmente en los primeros niveles educativos, los problemas comunicativos que pueden implicar y la influencia que tienen en el aprendizaje del proceso lectoescritor, constituyen una preocupación constante para los profesionales del ámbito docente.

Tradicionalmente se han venido identificando las alteraciones del habla con problemas de naturaleza articulatoria, en los que se ve afectada la correcta pronunciación de uno o varios fonemas como consecuencia de dificultades relacionadas con las bases funcionales del lenguaje o con la adquisición de patrones de articulación erróneos; es el caso de los niños que no pronuncian el fonema /r/. En otras situaciones observamos sujetos con una alta ininteligibilidad del habla y un elevado número de elementos afectados cuyos errores no se deben a un control motor o a una discriminación auditiva imperfectos, sino a aspectos organizativos de su sistema fonológico; en estos casos se trata de niños que, aún pudiendo tener un inventario fonético completo, no articulan determinados fonemas dependiendo del contexto lingüístico en el que se hallen, es decir, según la posición que ocupen dentro de la palabra o la influencia que ejerzan otros segmentos sobre ellos. Por tanto, se hace imprescindible establecer una terminología diferencial que nos ayude a delimitar ante qué tipo de dificultad nos encontramos.

Dificultades fonéticas: Consisten en un trastorno de la producción de uno o varios sonidos del habla de carácter fisiológico, relacionado con la ejecución de movimientos articulatorios. El fonema afectado no forma parte del inventario fonético del niño y por tanto se producen errores estables independientes del contexto lingüístico en el que se encuentre; es decir, el niño no es capaz de articular el fonema en ninguna posición de palabra ni en expresiones repetidas.

Dificultades fonológicas: Consisten en la dificultad para organizar el sistema de contrastes del habla. Aunque el fonema forme parte de su repertorio fonético, se produce una incapacidad para pronunciarlo en un determinado contexto lingüístico, es decir, en una determinada posición de palabra o frente a otro fonema, o se articula sustituyendo a otro de manera errónea.

Hacer una división terminológica de estas dificultades nos permite obtener una visión global de la raíz del problema y puede facilitarnos establecer una respuesta educativa más ajustada a cada caso particular. Según el tipo de error predominante nos referimos a:

  • Procesos de reducción o relativos a la estructura de sílaba.
  • Sustituciones.
  • Asimilaciones.

Ingram (1976) establece tres niveles en los que se pueden localizar los mecanismos alterados en las dificultades fonológicas:

  • Nivel perceptivo: los problemas de habla reflejarían dificultades en la correcta percepción y/o discriminación de los segmentos constituyentes del habla.
  • Nivel productivo: los problemas se deberían a un déficit motor o articulatorio para producir un determinado rasgo.
  • Nivel organizativo: los problemas radicarían en el establecimiento del sistema de contrastes entre las categorías de sonidos que se deben constituir durante el proceso de adquisición fonológica.

En relación a las dificultades fonéticas, Bruno y Sánchez (1988) señalan los siguientes factores etiológicos:

  • Permanencia de esquemas articulatorios infantiles.
  • Déficits en la discriminación auditiva.
  • Movilidad deficiente de la lengua.
  • Hábitos de deglución atípicos.
  • Déficit en la orientación del acto motor lingual.

A continuación se exponen las estrategias de intervención en cada uno de los casos de forma independiente. No obstante, es importante recordar que, en muchos casos, nos encontraremos con niños con afectaciones mixtas, es decir niños con dificultades fonológicas y un inventario fonético con afectación de carácter fisiológico, por lo que en su tratamiento podemos alternar ambos enfoques.

Intervención en las dificultades fonéticas

Consta de una intervención indirecta orientada al tratamiento de las bases funcionales del lenguaje que puedan estar comprometidas y uno directo orientado al tratamiento del propio fonema. Seguidamente se desarrollan ambos procesos:

Intervención indirecta en las bases funcionales del lenguaje: Se realiza a través de actividades orientadas a desarrollar aquellos aspectos que hemos detectado como deficitarios en la evaluación necesarios para lograr la articulación de los fonemas comprometidos, adaptándolos en función de las características de éstos. A continuación se ofrecen algunas indicaciones básicas para su intervención y ejemplos prácticos de actividades que se pueden desarrollar:

Respiración: las actividades deben dirigirse a interiorizar un patrón respiratorio costoabdominal, adecuado desde el punto de vista funcional y fonador, y a coordinar correctamente los momentos de inspiración-espiración.
Soplo: se diseñan actividades para favorecer la intensidad, duración, direccionalidad y control del soplo con distintos materiales: velas, confetis, tiras de papel o pelotas de ping-pong.
Praxias: su intervención se orienta al control y coordinación de movimientos de direccionalidad, posicionamiento y diadococinesis de los órganos articulatorios activos. Se deben realizar frente a un espejo e inicialmente puede ser necesario ayudar al niño dirigiendo la lengua o los labios con los dedos o mediante un depresor o una cucharilla.
Discriminación auditiva: se diseñan actividades orientadas a la discriminación silencio-ruido, localización y seguimiento de la fuente sonora, reconocimiento de sonidos del ambiente, reconocimiento de las cualidades sonoras, discriminación de figura-fondo auditivo y memoria secuencial auditiva.
Ritmo: se realizan ejercicios que se orienten a la asociación del ritmo a movimientos corporales, la interiorización de las cualidades de intensidad y duración y a la asociación de ritmos a expresiones orales.
Discriminación fonética: el objetivo de estas actividades es favorecer la discriminación de estímulos verbales, utilizando palabras y pseudopalabras, a través de la realización de tareas de comparación igual-diferente, comparación ABX, reconocimiento y, si el repertorio fonético del niño lo permite, de repetición.
Relajación: para la realización de ejercicios de relajación de forma correcta es importante atender a una serie de condiciones: elegir un lugar tranquilo, sin ruidos, con una temperatura agradable, evitando el exceso de luz, vestir ropas sueltas y cómodas y utilizar en la dirección un tono e intensidad de voz suaves. Antes de iniciar la actividad es conveniente realizar una ligera concentración mental, induciendo al niño, que permanece con los ojos cerrados, a vivenciar una situación tranquilizadora que le transmita serenidad y le facilite el seguimiento de los ejercicios.

Intervención directa en las dificultades fonéticas: Esta intervención, orientada a la integración del fonema, se desarrolla en tres fases:

  • Fase de adquisición: en esta primera fase obtenemos la consecución del fonema aislado facilitando la entrada de colocación correcta para su articulación.
  • Fase de consolidación: se persigue afianzar la articulación correcta del fonema previamente adquirido afianzándolo en distintas unidades lingüísticas.
  • Fase de generalización: en esta última fase se favorece la integración del fonema tratado en el lenguaje dialogal y situaciones naturales.

Fase de adquisición: para conseguir la articulación de un fonema o un grupo consonántico debemos   facilitar la entrada de colocación correcta de los distintos órganos articulatorios atendiendo a los rasgos que le determinan: punto y modo de articulación, vibración de las cuerdas vocales y acción del velo del paladar.

En la intervención es frecuente que se recurra a sonidos auxiliares de fonemas ya adquiridos que compartan rasgos con el fonema meta.

Fase de consolidación: en esta fase diseñaremos actividades dirigidas y juegos de expresión, con un enfoque lúdico, motivando la atención del niño mediante el refuerzo de las emisiones correctas.

Fase de generalización: con esta fase conseguiremos que el niño sea capaz de generalizar el uso del fonema tratado a lenguaje espontáneo en situaciones naturales. Para favorecer la creación de situaciones de intercambio comunicativo podemos recurrir a la realización de “scrips” o escenificaciones de eventos y a la conversación. Es importante que en estas situaciones y en el entorno familiar hagamos al niño tomar conciencia de los posibles errores cometidos, facilitando así su autocorrección, mediante el uso de sistemas de facilitación como:

  • Corrección indirecta: consiste en devolver una producción errónea bien pronunciada para favorecer la autocorrección del niño.
  • Solicitud de clarificaciones: consiste en hacer revisar al niño una producción errónea mediante consignas como “¿qué has dicho?” para facilitar su corrección.
  • Puesta en duda: trata de favorecer la corrección poniendo en duda un enunciado erróneo mediante el uso de consignas como “¿estás seguro que es un ___?”.

Estas intervenciones están orientadas a la consecución de los fonemas ausentes en el repertorio fonético del alumno con el fin de lograr su generalización a lenguaje dialogal.

Intervención en las Dificultades Fonológicas

La intervención de estas dificultades se desarrolla desde una perspectiva basada en los procesos fonológicos y el uso de rasgos distintivos, que ofrece unos efectos más globales que la intervención tradicional. No se trata el fonema de forma aislada sino desde la palabra, el sintagma, la oración y el lenguaje dialogal, utilizando estrategias de intervención en la producción y percepción. Asímismo, se fundamenta en el principio de generalización, que implica que la intervención en unos errores produce un cambio en el proceso de simplificación que los motiva erradicando otros afectados por el mismo proceso.

La intervención fonológica debe orientarse hacia los siguientes aspectos:

  • Desarrollar el sistema fonológico y mejorar la inteligibilidad del habla.
  • Desarrollar la fluidez en la producción de secuencias de sonidos.
  • Desarrollar el conocimiento metafonológico.

Desarrollo del sistema fonológico.

Consiste en estabilizar el sistema fonológico del niño mediante un programa de intervención basado en el establecimiento de contrastes a través de la eliminación de procesos de simplificación. Para ello debemos atender a los siguientes aspectos:

Eliminación de la inestabilidad: la inestabilidad se refiere a las variaciones que el niño hace en la utilización de palabras con carácter referencial. Para favorecer su eliminación debemos estabilizar la expresión con la que el niño se refiere a una palabra reforzándola y rechazando otras posibles alternativas.

Eliminación de homónimos: se refiere a la eliminación de formas verbales que el niño utiliza para referirse a diferentes referentes, interviniendo para ello en los procesos fonológicos que incluyan un alto grado de homonimia.

Eliminación de los procesos fonológicos de simplificación del habla: el primer paso consiste en seleccionar uno, dos o tres de los procesos identificados en la evaluación que van a ser objeto de intervención, atendiendo a estos criterios:

  • Procesos inestables o inconsistentes.
  • Procesos fácilmente estimulables.
  • Procesos que implican mayor ininteligibilidad.
  • Procesos característicos de edades tempranas.

Comenzaremos siempre interviniendo en palabras y cuando el índice de acierto se aproxime al 90% de los ensayos pasaremos a sintagma, oración, etc.

Establecimiento de contrastes: atendiendo al desarrollo evolutivo normal y partiendo del uso de rasgos distintivos que se identifican en la evaluación, del inventario fonético del niño y de los procesos registrados, se determinan los contrastes que vamos a favorecer.

Desarrollo de la fluidez en la producción de secuencias de sonidos.

Se trata de favorecer la memoria de secuencias de sonidos verbales y la habilidad para pronunciar de forma fluida secuencias de fonemas atendiendo al ritmo, intensidad, posturas corporales, etc. Se trabaja mediante actividades de repetición con series de sílabas, palabras, retahílas, trabalenguas o canciones.

Desarrollo del conocimiento metafonológico.

En su intervención se diseñan actividades de carácter lúdico para enfrentar al niño a la manipulación de estos segmentos a través de tareas que implican aislar, omitir, segmentar, sintetizar, comparar, invertir o añadir distintas formas.

Esperamos con esta intervención favorecer la eliminación de los procesos fonológicos de simplificación del habla ayudando al alumno a utilizar contrastes de sonidos que le hagan tomar conciencia de los cambios de significado que producen en las palabras.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
15 de marzo de 2010

Autor/a:
Pastora Mª Barrios Naranjo


1 Comentarios


  1. LUCERO URIBE

    me encantaría poder obtener mas información sobre este tema, es que eme estoy formando para docente y mi proyecto de graduación lo quiero realizar sobre las dificultades fonéticas que pueden presentar los niños en la primera infancia.


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