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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 2)


Los cuentos y la educación en valores.

Los cuentos han estado presentes en la sociedad desde los orígenes de la misma. 

La literatura oral en un principio iba dirigida a un público adulto, posteriormente se empezaron a tener en cuenta los intereses de los niños y las niñas surgiendo las retahílas, cuentos de animales, cuentos de advertencia,… para satisfacer las necesidades del público infantil. 

El repertorio de cuentos tradicionales acabó adaptándose a las características de la infancia, conservando los ritmos, los sonsonetes y la simplicidad que tanto éxito tenia para el pueblo y que se han mantenido sin alteración alguna a lo largo del tiempo. No obstante, los cuentos son un material moldeable, que se han ido adaptando a las necesidades de cada época.

Hoy en día, todos estos cuentos tradicionales los podemos utilizar en las aulas de Educación Infantil para trabajar la Educación en Valores, ya que en casi todos se ponen de manifiesto estos valores. Los cuentos son un medio adecuado para crear un ambiente de diálogo, convivencia, de fantasía y juego, con el que el niño se divierte sin juguetes, especialmente sin juguetes bélicos. Estos juguetes transmiten un modelo de sociedad competitiva, violenta y represiva, crean desconfianza, miedo, ansiedad, rivalidad,… que hacen que el niño perciba la violencia como algo natural. Esto se ve reforzado con el continuo bombardeo de imágenes que presentan modelos violentos y agresivos especialmente a través de los dibujos animados, películas, anuncios y juegos informáticos. En contraposición con esto, los cuentos tradicionales tienen muchas ventajas como la comunicación directa, la posibilidad de interrupción por parte del oyente para pedir aclaraciones o repeticiones, la flexibilidad para adaptarse a cada oyente y por encima de todo, el narrador puede observar los efectos de su narración sobre el niño y tenerlo en cuenta  para posibles modificaciones. Los gustan de escuchar el mismo cuento una y otra vez y siempre de la misma manera, lo contrario les crea confusión; la repeticiones les permite explorar detalles, comprender el vocabulario. El niño necesita de la repetición para gozar más del cuento, para saborearlo (como si estuviera saboreando un dulce).Todo esto lo está preparando para la atención y la concentración en su vida adulta. 

La tarea de los educadores no es coartar la fantasía, sino ayudar a que el niño, diferencie bien la frontera entre lo real y lo fantástico. Nuestra sociedad de consumo comercializa con la fantasía del niño: crea un personaje que el niño se va a encontrar en el tebeo, en la televisión, en el cine, en el cromo, en la camiseta, en el edredón de su cama,… De esta forma el héroe se mete en su vida llenándolo todo durante un tiempo. 

La frontera entre la fantasía y la vida cotidiana, la realidad y el ensueño han quedado rotas. Por eso apostamos por los cuentos tradicionales de transmisión oral, por sus características y porque se ajustan a las necesidades e intereses del niño y a la Educación en Valores, que es lo que nos ocupa.

La Educación en Valores, propone formar personas autónomas, dialogantes, tolerantes, comprometidas en la participación social y en la relación personal.

A través de la Educación en Valores podemos trabajar cuatro aspectos: 

  1. El concepto de sí mismo, la autoestima que el niño se forma es en gran parte una interiorización de la estima que se le tiene y de la confianza que en él se deposita. Algunos de los contenidos que podríamos trabajar son: la aceptación, la confianza en sí mismo, la discriminación, la responsabilidad,…
  2. La Convivencia, es un objetivo que el niño y la niña puedan actuar con autonomía, confianza y seguridad en su entorno, y que utilice las reglas del mismo. Los contendidos a trabajar están relacionados con: la participación en el grupo, el respeto a los demás y a los objetos comunes,…
  3. El respeto a la diversidad, trabajando contenidos como el respeto, la tolerancia y la valoración positiva de las diferencias, evitando situaciones de discriminación.
  4. Los conflictos, se propone el aprendizaje de la resolución pacífica de los conflictos, mediante el diálogo e intercambio, llegando a soluciones negociadas con los demás.

Estos cuatro aspectos aparecen reflejados en la mayoría de los cuentos tradicionales, a modo de ejemplo citar:

  • El traje nuevo del emperador: la sinceridad.
  • Los músicos de Bremen: la amistad.
  • La Cenicienta: la humildad y la paciencia.
  • El patito feo: respeto a la diversidad, la convivencia.
  • Caperucita Roja: la confianza y la obediencia.
  • Los tres cerditos: la autoestima, la convivencia. 

De estos cuentos me gustaría centrarme en “El traje nuevo del emperador” y proponer algunas de las actividades que podríamos llevar a cabo con niños y niñas de Educación Infantil. 

Empezaríamos con la presentación  del cuento en el rincón de la alfombra, comentando su título y el valor destaca: la sinceridad. Una vez leído, pasaríamos a hablar del mismo y les haremos preguntas a los niños y niñas para fijar mejor su comprensión de lo narrado. A partir de aquí  se desencadenaría una conversación entre los niños y niñas, en la cual serían muy importantes las respuestas que dan sobre las distintas preguntas que se puedan hacer, y podemos aprovechar para profundizar sobre las mismas. Luego, les pospondremos hacer un dibujo del emperador con su nuevo traje, y todos ellos los pondremos adornando el rincón de la sinceridad. Para este rincón elaboraremos distintos carteles como por ejemplo el título del cuento, el valor que estamos trabajando,… 

 

 

Dibujo realizado por un niño de 5 años, en el cual aparece el emperador y a su lado los dos sastres, que se disponen a empezar a trabajar acompañados de sus tijeras.

   

Este otro dibujo esta hecho por un niño de 7 años. Representa al emperador y al niño gritando:

 

En otra sesión seguiremos profundizando sobre la sinceridad o lo que es lo mismo decir la verdad. Para ello empezaremos contándoles una pequeña historia muy relacionada con las vivencias de estas edades, ya que así se identificarían con la misma, lo cual tiene grandes ventajas. Por ejemplo, esta historia podría ser: 

 

“Carlos estaba jugando con su balón en el salón. Su hermanita que es más pequeño jugaba con su osito. Carlos lanzó el balón y rompió un florero. Su mamá al escuchar el ruido vino corriendo y le pregunto a Carlos que había pasado y el dijo que su hermana había lanzado el balón”.

¿Es verdad lo que ha dicho Carlos?, escucharíamos las opiniones, las respuestas de los niños y niñas, y les preguntaremos si alguna vez ellos, como Carlos, no dijeron la verdad, profundizaremos en ello y destacaremos la importancia de ser sinceros, de decir la verdad.

Otras de  las actividades que podríamos hacer para trabajar “la sinceridad” en el aula de Infantil sería elaborar carteles con distintos lemas, leer otros cuentos o fábulas, inventar historias,… son muchas las actividades que pueden surgir y que los niños y niñas también pueden proponer.

Podemos concluir diciendo que en los cuentos el héroe encuentra su recompensa y el personaje malvado el castigo que merece, lo que satisface la profunda sed de justicia de los niños. Lo mismo sucede con las varitas mágicas, no engañas al niño y la niña, sino que amplían sus horizontes y le confieren una visión optimista y creativa de la realidad. El niño que está acostumbrado a ver a su héroe que ante el peligro siempre alcanza la salvación, aunque sea en última instancia aprende a no desesperar ni siquiera en las situaciones más comprometidas.

Por ello considero una buena apuesta la de los cuentos tradicionales para llevar a cabo la Educación en Valores, siempre teniendo en cuenta que el “viaje” de la educación es de ida y vuelta. Es una inversión no a fondo perdido, aunque tampoco a corto plazo. Hay que tener aguante. Y sobre todo, esperanza, que es una espera ilusionada con complicidad del tiempo.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
19 de enero de 2009

Autor/a:
Isabel García Moreno

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2 Comentarios


  1. carmen

    Me parece una idea estupenda trabajar los valores por medio de los cuentos, soy maestra de infantil y le doy mucha importancia a la tradición oral (canciones,adivinanzas juegos tradicionales…),pienso que se le puede sacar mucha partida a los cuentos y con muy pocos materiales, además a los niños les encantan. Lo voy a poner en práctica. Gracias.



  2. LOGOS

    Siempre he trabajado con los cuentos para aumentar el vocabulario, favorecer el desarrollo de la atención y de la concentración, desarrollar la articulación, la morfosintáxis y sobre todo para estimular el gusto por la lectura desde pequeños, por eso me ha gustado leer tu artículo, porque he comprobado la variedad de posibilidades para trabajar que tienen los cuentos y lo poco que se utilizan en nuestros días.


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