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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 1)


El cine en la clase de religión

En plena cultura de la imagen nadie duda que el cine puede ser un medio adecuado para el desarrollo y profundización de las creencias cristianas, ya que el lenguaje del cine abre muchas posibilidades a este efecto.

Transmitir la fe es transmitir cultura y el cristianismo necesita de la cultura, como el cine, para que sirvan de tierra fértil donde poder sembrar las semillas del evangelio.

¿Qué relación hay entre el cine y la religión?

Los medios de comunicación social han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para comportamientos individuales, familiares y sociales.

El lenguaje audiovisual se caracteriza por ser un sistema de comunicación multisensorial donde la imagen prevalece sobre la palabra.

Pero hay que tener en cuenta que estas ventajas viene acompañadas de riesgos de trivialización y reducción al consumo, la cuales habrá que tener en cuenta.

La religión por tradición siempre se ha basado en la palabra, y hoy nos encontramos con la cultura de la imagen en la que el libro ha sido sustituido por las nuevas tecnologías, por lo que todo ello deriva en una renovación didáctica y una actualización de los lenguajes. Pero el problema de la transmisión de los contenidos religiosos radica no solo en el receptor sino también en los elementos culturales que se empleen para trasmitirlos.

Por otro lado el cine es una narración, aunque también puede tener formas no narrativas, imágenes en movimiento, acompañadas de una banda sonora que incluye palabras, música y ruidos. Además el cine tiene aspectos en común con el teatro, la pintura, la fotografía, la arquitectura, la música o la literatura, por lo que se puede trabajar la película de forma interdisciplinar, lo que nos ayudaría a la consecución de los objetivos propuestos en cada área.

Otro hecho que podemos destacar es que el cine facilita el aprendizaje, ya que el alumno se muestra más receptivo a la hora de captar los contenidos, puesto que el simple hecho de poner la película los motiva.

También debemos tener en cuenta que el cine opera la imagen y la lleva a la emoción y de la emoción a la idea., esto nos ayudará a fomentar en los alumnos los contenidos conceptuales propios de una vida a imagen de Cristo.

El cine es una historia imaginada que atrae por su acción, que cautiva con su arte, que implica a través de sus personajes y que atrapa a través de la intriga y el suspense. Un modelo difícil de imitar en la enseñanza.

“La fuerza del relato fílmico (de la Torre, 11-12) no está tanto en lo que nos dice sino en lo que nos sugiere, en lo que nos hace sentir, pensar y actuar”. Tres términos que reflejan las tres grandes dimensiones del ser humano: la afectiva, la cognitiva y la activa. Y cuando un hecho, una historia, una información nos hace reflexionar, estamos transcendiéndola y convirtiéndola en instrumento educativo.

Porque la esencia de lo educativo no está en el contenido, ni en las circunstancias que lo rodean sino en la conciencia que despierta dicha información y en los nuevos significados que nos sugiere.

El cine representa la expresión artística más completa por cuanto incorpora la palabra, el gesto, la música, la acción y la imagen. En tal sentido sobrepasa el valor de cualquier otro tipo de espectáculo de evasión.

El cine está convirtiéndose en estrategia innovadora en la enseñanza de la historia y de la literatura, la religión, etc. El alumno es capaz de comprender mejor los hechos y sus consecuencias a través de los relatos cinematográficos; utilizar las películas como estrategia para inducir a reflexionar, que es el objetivo capital de una formación entendida como cambio.

El cine es una galería de comportamientos individuales y sociales que nos permite analizar la evolución de los personajes y sus motivos.

Las personas cambiamos más por lo que sentimos que por lo que oímos. El cambio es el testigo silencioso de cualquier proceso formativo. Hay formación cuando se dan en las personas cambios positivos en la adquisición de conocimientos, desarrollo de habilidades, mejora de actitudes o adquisición de hábitos.

El cine tiene una innegable influencia en los valores de la sociedad, es influida por las condiciones del momento en que se produce el film, se transforma a su vez en baluarte de modos y costumbres.

El cine se convierte en alta voz de valores, creencias y comportamientos de masas, pocas veces va utilizar el pensamiento crítico. Hay formación en tanto y en cuanto se produce crecimiento y mejora en los procesos cognitivos, en las estrategias de aprendizajes o en las actitudes y valores.

La información no está tanto en la transmisión y recepción de la información, sino en el desarrollo de estrategias de auto aprendizaje y en la adquisición de actitudes hacia el cambio. Educar es ayudar a cambiar, a mejorar, a ser personas tolerantes y creativas.

La problemática de la violencia audiovisual sobrepasa la acción de las instituciones educativas. Es preciso que exista una conciencia social de que los medios de comunicación de masas no solo tienen función informativa, sino que al igual que la ciencia ha de venir limitada por criterios éticos. La violencia que a diario se exhibe en los medios es un tema que desborda la intervención educativa y requiere diálogos entre interlocutores escolares y sociales.

Además de lo anterior hay que tener en cuenta que el cine tiene limitaciones como medio de enseñanza, ya que promueve la ley del mínimo esfuerzo porque exigen escaso esfuerzo intelectual, pues lo que llega al espectador es esencialmente sensitivo, por ello se corre el riesgo de adormecer la inteligencia del espectador la imaginación, por lo que debemos colocar al alumno en disposición activa.

El cine tiene efectos efímeros, por su carácter sensitivo, el efecto mental del cine es muy impactante pero de duración limitada. Es fácil que no deje un poso muy profundo en el espectador si no se le ayuda a ser consciente de sus sentimientos y valoraciones.

El cine es una fábrica de sueños, ya que la realidad se deforma hasta el punto de que, a veces, es difícil distinguirla de la fantasía. El espectador corre el riesgo de la irrealidad. Por ello es necesario que el alumno pueda valorar aquello como real e histórico aquello que los es, sabiendo distinguirlo de la ficción.

El cine es un medio de desinformación, deformación y aburrimiento como cualquier medio de comunicación de masas, el cine puede desinformar, transmitir datos falsos sobre una realidad, deformar, interpretar erróneamente una información determinada, ofrecer informaciones poco valiosas y no entretener al espectador, por ello es necesario elegir bien las películas y educar el sentido crítico de los alumnos.

El cambio por el afecto y la creatividad es una temática de especial interés y debate. Si educar es cambiar a las personas por dentro, la mejor forma de conseguir estos cambios es mediante el reconocimiento de los valores que cada persona tiene y la comunicación interpersonal.

El cine es una estrategia innovadora para los docentes, pero también es una escuela de vida para todo aquel que disfruta y aprende del cine.

¿Cómo aprenden religión los alumnos con el cine?

En primer lugar deberíamos decir que la película es un elemento cultural coherente, acabado y que comunica. Por ello con el visionado de la misma queremos que el espectador:

  • Se acerque al texto
  • Responder a preguntas como: ¿Ésta obra incita sufrimiento, bondad, etc.?
  • Analizar el contexto de la obra: donde se rodó, quién la rodó, cómo se originó.
  • Tener en cuenta a los personajes y lo que ellos representan, el arquetipo que tienen.
  • Escuchar la música como elemento de transmisión de contenidos religiosos.
  • Analizar el tema central a través de la palabra y el discurso.
  • Seleccionar determinadas escenas con contenidos importantes para tratar el tema religioso que queremos.
  • Analizar los símbolos: el río como la vida, el mar la eternidad, etc.
  • Analizar las fuentes e influencias de la película: la Biblia.

Todo esto lo debemos hacer teniendo en cuenta que no debemos caer en un didactismo, pues la experiencia demuestra que, a los alumnos les gustan menos las películas cuando las ven en el colegio. Esto se debe a que las ven como una tarea escolar más y no se trata de eso, sino de que el alumno aprendan sobre un tema, pero pasándolo bien. Se trata pues, de cautivarles, sorprenderles con la proyección de la película.

Debemos enseñarles a ver la película con otros ojos, ya que normalmente los chavales ven cine con el único afán de pasar el rato y por el contrario se trata de hacerles ver las películas desde otra perspectiva, haciéndoles pensar, incitando su inteligencia y su espíritu crítico, para ello debemos tratar a los alumnos de tú a tú, instarles a que piensen lo que ven.

Por último debemos enseñarles a ver cine, ya que debemos enseñar a los alumnos a conocer los elementos esenciales del lenguaje cinematográfico. Así a la vez que se forma a los alumnos en los contenidos que interesan también despertar en ellos el buen gusto artístico y con el la capacidad de ver, sentir y pensar.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
4 de noviembre de 2008

Autor/a:
Inmaculada Espinar Gutiérrez

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